Por qué las viviendas de uso turístico pueden aportar valor (y no quitar vivienda)
En los últimos tiempos ha proliferado en los medios de comunicación y entre ciertos sectores de la sociedad una percepción negativa de los alojamientos como las viviendas de uso turístico (VUT) o los apartamentos vacacionales en entornos urbanos. Se les atribuye –muchas veces sin matices– la culpa del aumento del precio de alquiler de larga duración, de la pérdida de vivienda habitual y de la degradación del tejido residencial. Como propietario y gestor de una vivienda de uso turístico en Oviedo, me gustaría ofrecer otra perspectiva, más equilibrada, sobre por qué estas viviendas pueden y deben seguir siendo una parte valiosa del tejido turístico-residencial.
#1 ¿Qué es una vivienda de uso turístico o un apartamento vacacional?
Antes de entrar en el debate, conviene aclarar de qué estamos hablando. Las viviendas de uso turístico son espacios completamente amueblados y equipados que se alquilan de forma temporal a viajeros, normalmente por días o semanas, con fines vacacionales.
En Asturias, como en el resto de comunidades, este tipo de viviendas están reguladas. Deben cumplir requisitos de habitabilidad, disponer de registro turístico, cumplir con la normativa de seguridad y ofrecer unas condiciones dignas a los huéspedes.
Es decir: no se trata de pisos “pirata” ni de negocios sin control. Quienes cumplimos la ley tenemos que obtener licencia, presentar declaración responsable, mantener el inmueble en condiciones y respetar tanto las normas municipales como las de convivencia del edificio.

#2 Viajar en familia: por qué los apartamentos vacacionales son una opción necesaria
Yo mismo he viajado muchas veces y sé lo que cuesta encontrar alojamiento cómodo y asequible para una familia. Los hoteles son prácticos, sí, pero caros cuando se viaja con niños, y además obligan casi siempre a comer siempre fuera o a dividir la familia en varias habitaciones.
Por eso creo que los pisos turísticos cumplen una función social muy importante: permiten a las personas viajar de forma más económica y cómoda.
En un apartamento hay espacio, cocina, lavadora, salón, varios dormitorios… En definitiva, se puede vivir como en casa durante las vacaciones. Esto hace que muchas familias que no podrían permitirse una semana de hotel puedan conocer Oviedo y Asturias sin gastar tanto.
Mis huéspedes suelen ser familias o grupos de amigos que vienen a disfrutar de la ciudad y de la naturaleza asturiana. Gente tranquila, educada y que valora poder cocinar o descansar sin depender de horarios. Me parece injusto que se quiera poner en duda el valor que este tipo de alojamiento ofrece a los viajeros.
#3 Contribución a la economía local
Otro aspecto que se pasa por alto es el impacto positivo de los apartamentos de uso turístico en la economía local.
Cada persona que se aloja en mi piso no solo paga por dormir: también consume en restaurantes, bares, panaderías, tiendas de barrio, museos o transporte. En resumen, deja dinero en la ciudad.
Oviedo no es una ciudad masificada como otros destinos turísticos, por lo que este tipo de turismo de corta estancia ayuda a mantener el movimiento económico durante todo el año. No solo beneficia al propietario, sino también a taxistas, hosteleros, comerciantes y al propio ayuntamiento mediante las tasas correspondientes.
Y además, mantener el apartamento en buenas condiciones genera empleo indirecto: limpieza, mantenimiento, lavandería, fontanería o pequeñas reparaciones.
#4 Cumplir la ley: algo que muchos ya hacemos
Se suele hablar de “pisos turísticos ilegales”, pero la mayoría de quienes gestionamos un apartamento de uso turístico cumplimos la normativa.
En Asturias hay que registrarse, disponer de un número identificativo y cumplir unas condiciones técnicas: calefacción, agua caliente, extintor, ventilación adecuada, mobiliario mínimo, seguro de responsabilidad civil, etc.
Yo cumplo con todo eso y con mucho gusto, porque me parece lo correcto. Lo que no tiene sentido es que después de hacer todo de forma legal, se nos pongan nuevas trabas, como el famoso NRUA (Número de Registro de Uso Administrativo), que en muchos casos se deniega sin motivo claro o se convierte en un obstáculo burocrático innecesario.
La Administración debería facilitar que los propietarios legales podamos seguir trabajando en lugar de empujarnos a la inseguridad jurídica. Si un apartamento cumple las condiciones, no hay razón para negarle la inscripción.
#5 ¿Son los pisos turísticos los culpables del aumento del precio de la vivienda?
Ésta es la gran acusación que se lanza una y otra vez, pero que no resiste un análisis serio.
El número de viviendas de uso turístico es relativamente pequeño en comparación con el total de viviendas disponibles. Según los propios datos del INE, en la mayoría de ciudades españolas representan menos del 2% del parque total. ¿De verdad ese pequeño porcentaje puede ser responsable de un fenómeno tan complejo como la subida de precios del alquiler?
Los precios de la vivienda dependen de muchos factores: falta de oferta pública, encarecimiento del suelo, dificultad para construir, aumento de la demanda, políticas de alquiler rígidas, inflación, etc. Culpar a las viviendas de uso turístico es simplemente el camino fácil.
Además, muchos propietarios que tenemos un piso turístico no lo sacaríamos al alquiler de larga duración por distintos motivos: preferimos mantenerlo disponible para uso propio parte del año, o no queremos compromisos de contratos largos. Si no lo alquiláramos a turistas, probablemente estaría cerrado.
En otras palabras: el apartamento vacacional no está “quitando” una vivienda a nadie. Está dándole vida a una vivienda que de otro modo estaría vacía.
#6 Convivencia y responsabilidad
Otra crítica habitual es que los pisos turísticos generan molestias a los vecinos. En mi experiencia, esto depende totalmente de cómo se gestione el alojamiento.
Yo siempre informo a mis huéspedes de las normas de convivencia, limito la ocupación máxima, prohíbo fiestas y, si alguna vez hay ruido o problema, lo trato de resolver inmediatamente.
La clave está en ser un propietario responsable. No es justo que se meta en el mismo saco a quienes cuidan su vivienda, respetan a la comunidad y cumplen la ley, con quienes actúan de forma negligente o ilegal.
Los huéspedes no son enemigos de la comunidad
También me gustaría romper un tópico que escucho con frecuencia: que los huéspedes de un piso turístico son un peligro para la comunidad de vecinos.
La realidad es justo la contraria. En la mayoría de los casos, los huéspedes son personas educadas, tranquilas y responsables que vienen a pasar unos días, visitar la ciudad y descansar. Saben que están en una vivienda particular y respetan el entorno.
De hecho, puedo asegurar que los pocos episodios de ruidos, escándalos o conflictos que he visto en comunidades no provenían de turistas, sino de propietarios o inquilinos de larga estancia que, por costumbre o falta de civismo, generan más molestias que cualquier visitante temporal.
Los turistas suelen ser más conscientes de que están de paso y no quieren problemas.
Por eso me duele cuando algunos vecinos o políticos los ven como “enemigos” del edificio. No lo son. Son personas que contribuyen a la economía local, respetan las normas y, en la mayoría de los casos, dejan el piso impecable.
De nuevo, el problema no está en el tipo de alojamiento, sino en cómo se gestiona. Un apartamento turístico bien administrado no causa molestias; lo que las causa es la falta de control o de responsabilidad, y eso puede darse tanto en un alquiler vacacional como en uno de larga duración.
#7 El caso de Oviedo: turismo tranquilo y de calidad
Me gusta insistir en que Oviedo no es una ciudad saturada por el turismo. Aquí el alquiler vacacional en Oviedo no está desplazando a los vecinos ni generando problemas de masificación.
El turismo en Oviedo es un turismo sereno, sostenible y de calidad. Y los apartamentos de uso turístico encajan perfectamente con ese modelo. Permiten una estancia más cómoda y humana que la de un hotel, y al mismo tiempo distribuyen el turismo por distintos barrios, no solo por el centro.
Por eso considero injusto que se trate igual a ciudades como Barcelona o Madrid, donde puede haber exceso de oferta, que a Oviedo, donde la actividad turística sigue siendo moderada y beneficiosa.
#8 Lo que propongo: equilibrio, no prohibición
No pido barra libre ni ausencia de control. Lo que pido es equilibrio.
Regular no es lo mismo que restringir hasta el absurdo. La Administración debería facilitar la actividad a quienes cumplimos la ley y sancionar únicamente a quienes no lo hacen.
Un registro claro, inspecciones razonables y normas de convivencia son bienvenidas. Pero los trámites innecesarios o la denegación arbitraria del NRUA solo crean frustración y fomentan la economía sumergida.
Yo creo que es posible compatibilizar el alquiler residencial y el alquiler vacacional si se hace con sentido común. En lugar de enfrentarnos, deberíamos buscar cómo convivir.
#9 Un modelo sostenible y justo
Tener un apartamento de uso turístico no me convierte en especulador ni en enemigo de la vivienda.
Lo hago de forma legal, responsable y con ilusión por ofrecer una buena experiencia a quien visita Oviedo. Mis huéspedes se van encantados, dejan dinero en la ciudad y respetan el entorno.
Los apartamentos vacacionales son una opción de alojamiento moderna, cómoda y necesaria. No solo fomentan el turismo, sino que permiten a muchas familias o grupos de amigos viajar de forma asequible y disfrutar de la ciudad desde una perspectiva más auténtica.
Pido simplemente que se nos juzgue con justicia, que se diferencie entre quien cumple la ley y quien no, y que no se cargue sobre nosotros la responsabilidad de un problema —el acceso a la vivienda— que es mucho más complejo y multifactorial.
El alquiler vacacional en Oviedo no es el enemigo: es una oportunidad para que la ciudad crezca, reciba visitantes, genere empleo y mantenga viva su oferta turística durante todo el año.
Yo seguiré apostando por un modelo de turismo responsable, familiar y de calidad, porque creo sinceramente que un apartamento de uso turístico bien gestionado no quita vivienda, sino que da vida.
